domingo, 9 de septiembre de 2012

Diario de EL ROSTRO (8)


29 de agosto de 2012

Encuentro sencillo con el mundo (eso decía en una nota de julio): hay algo, en el fondo de esas palabras, que hay que pensar.
Hoy diría, tal vez: encuentro sencillo con las cosas.
¿Por qué?
Quizás, porque el contacto con las cosas nos salva de una belleza distante, previa, y nos pone ante los destellos intensos, impuros siempre, de la vida.
Eso sí: el contacto con las cosas parece exigir la paciencia de un corazón solitario, el corazón solitario de un grupo.

30 de agosto de 2012

La imagen de El rostro: ¿sombra de qué?
La imagen de El rostro (fundamentalmente la del plano): más cerca del mundo que de la mirada.
En el contacto con las cosas uno puede perderse, es el riesgo siempre. (Me pregunto, una vez más, qué significa para Godoy meter sus cosas en la canoa y perderse).
Tarea del grupo: nos acompañamos para no perdernos.

3 de septiembre de 2012

Escucho la grabación que hicimos con Godoy: no me acordaba que se había puesto a silbar mientras sacaba agua de su bote. Abel  lo grabó.
Escucho su silbido, una y otra vez, y pienso: solo, en el río y en la isla, debe haber tenido mucho tiempo para escuchar a los pájaros. Su silbido nace de ese contacto, paciente, sincero.
Ésa es la clase de belleza que nos interesa.

martes, 28 de agosto de 2012

Diario de EL ROSTRO (7)



20 de julio de 2012
Todavía es de noche cuando llegamos a la orilla. Maldonado nos espera con los botes listos.
Siempre hay algo de inquietud en el arranque. Uno a uno nos saludamos, fraternalmente. Ya no hay palabras, salvo las indispensables.

Más allá, cruzando el río, las islas son todavía manchas oscuras, pero por un rato nada más. Después, serán una línea franca, territorio de sauces pelados y espinillos.

Nos subimos a los botes y nos internamos en el Paraná. No hay bruma. Pero hay un aire limpio de invierno, un silencio único.
Después de un rato, Luis nos avisa: "Ya tenemos la luz".
Estamos en camino.

22 de julio de 2012
La bruma no es un capricho, ni una mera intención estética. La bruma es el hilo sutil entre La orilla que se abisma y El rostro. El deslizamiento de una película a la otra. La esperaremos con paciencia.

24 de agosto de 2012
Llovizna por la mañana. Dos botes se mecen en el agua en un espacio densamente gris. La duración de ese vaivén habla. Durante un buen rato escuchamos lo que nos dice.

Más tarde, desde el río llega Daniel Godoy, un viejo pescador. También nos habla y nos tomamos el tiempo para escucharlo. Recuerda (la palabra es imprecisa, porque hay algo de tiempo vulnerado en su relato) una gran tormenta en el río. Nos cuenta los detalles: desde dónde llegaba el viento, cómo entraba el agua a su canoa,  cómo se hizo de  noche en unos instantes. Se le ensanchan los ojos cuando habla, como si un espejismo trajera de nuevo aquella "noche": no sé si me dormí, me daba miedo caerme y que me coman las palometas...me perdí en el tiempo, nos dice.

No hay desesperación en esa historia: hay que intuir el verdadero significado, el puente que se traza entre las palabras y sus emociones. Porque más tarde dice: estoy cansado, me dan ganas de subirme a la canoa, con mis cosas, y perderme.

Los ojos vuelven a ensancharse cuando cuenta que tocaba una flauta para que la gente de la isla bailara en la arena en patas. Ríe, vuelve a ser feliz, lo sabemos. Entonces, los ojos ensanchados, repletos de imágenes recuperadas, lloran por primera vez.
Sólo grabamos su voz. Y un par de imágenes mientras achica el agua de su bote.  Respetamos su pudor.

25 de agosto de 2012
Esta mañana, el río nos regaló la bruma deseada. El invierno está a punto de marcharse y casi nos resignábamos a la ausencia de niebla. Fue Gustavo S. el primero que señaló una leve columna blanca que empezaba a alzarse del agua mientras nos subíamos a los botes.
En la bruma anduvimos una hora.
El silencio es una condición.
Al llegar a la isla, una enorme felicidad en todos.

Para festejar, Maldonado, nuestro baqueano, cocina un enorme patí. Lo corta en postas  y lo fríe   en grasa. Gustavo S., Huerto, Rodrigo, Gustavo H., Luis, Abel, Maldonado y  yo, comemos el patí con las manos, al sol.

sábado, 18 de agosto de 2012

Diario de EL ROSTRO (6)


18 de julio (Por la tarde)
Bote, agua, orilla.
Bote, agua, luz, orilla, espinillo.
Hojarasca, camalotes, agua, bote, perro, ramas, rancho, fuego.
Hombre.

Hay que transformar las astillas del mundo que tenemos a mano en una visión.

18 de julio (Por la noche)
¿Hay algún vínculo entre visión y experiencia?
¿Es indispensable la experiencia para transformar esas astillas en una visión?

La experiencia no es un pensar en el mundo, sino que, en un inicio, es la certeza sensible de un estar en el mundo y de formar parte de algo que nos excede y nos resignifica. Uno sale siempre alterado de la experiencia: hay algo que nos impregna, una duración de lo otro en nosotros, que es siempre el origen de un nuevo conocimiento. La experiencia nos arrebata los ojos fosilizados y nos otorga una mirada enriquecida.

Lo que entiendo, también, es que la experiencia no es necesariamente el contacto con aquello inmensamente lejano; por el contrario es la inmersión en lo contiguo. La revelación que nace en su vientre es, en apariencia, insignificante; no son verdades dogmáticas o grandes paradigmas filosóficos. Lo que vemos es el rostro velado -desvelado en la experiencia- del mundo cotidiano. Vemos en las fisuras de lo familiar, en el hueco de nuestros prejuicios. Por eso, el cine no exige los ojos más allá, sino más acá, más humanos.

Tal vez: sólo la experiencia, inscripta sensiblemente en la película, puede transformar esas astillas del mundo en una visión.

19 de julio (en Paraná, por la noche)
Luis me dice que tendríamos que estar a las seis en la orilla y que el sol, en el inicio, estará frente a nosotros y, luego,  en el camino hacia la isla,  a la izquierda de nosotros. Me dice también que mañana no habrá bruma. 

Una breve charla telefónica con Gustavo. Un repaso rápido de lo que no tiene que olvidarse: bolso, gorra, abrigo.

jueves, 9 de agosto de 2012

Diario de EL ROSTRO (5)


6 de julio de 2012 

Ahora : el vínculo entre los muertos y los vivos no es de distancia (salvada por el recuerdo). La relación se expresa como tensión entre distancia y cercanía. Los objetos, las acciones, los olores, la luz, traen al otro, lo presentizan.  Pero esa presencia es a su vez una fuga, un agujero. En esa tensión de aparición/desaparición, de distancia/cercanía, debemos construir el vínculo entre los personajes.
“Algo así -me dice Abel Tortorelli- debe suceder con cada sonido: debe reponer el mundo y debe ocultarlo. Lo que aparece puede desaparecer y volver aparecer, pero siempre queda algo residual, algo que se acumula”.
Recordar: Los pasos del que pasea/ se convierten en lugares. /  Mientras se presenta ante/ el laberinto de los años/ se asoma al pozo de su cuerpo”. (Arnaldo Calveyra)


16 de julio de 2012

Releo las primeras notas: ¿Por qué fiesta triste?
¿Podremos pensar el reencuentro con los muertos desde cierta vitalidad que nos exima de la tristeza?
Se lo pregunto a una amiga y me responde: “Creo que la clave está en pensar que lo único que puede producir el milagro de reencontrarnos con nuestros muertos es nuestro anhelo interior de compartir con ellos la alegría. Nadie quiere volver a ver a los suyos para compartir las tristezas. Si yo pudiera elegir, querría volver a escuchar la risa de mi papá antes que nada y poder contarle las cosas buenas que me pasan. Si no me garantizaran eso, no tendría el menor sentido el encuentro”.

La película debe ser el trayecto hacia la fiesta.
En El árbol y en La casa también hay escenas de fiesta. Sin embargo, la mirada extraña esa celebración y se manifiesta algo del orden de lo siniestro. En El rostro, la fiesta debe ser la expresión de la alegría del reencuentro. Lisa y llanamente.
(Cuidado: pensar en los límites que tiene la mirada entonces).

18 de julio de 2012

¿Puede haber sobre el mundo una mirada más o menos inocente, como si miráramos por primera vez? ¿Puede el plano, en esa inocencia, registrar un perro, un bote, el agua, un cuerpo, un rostro, en una expresión simple, cruda? ¿Estará la alegría en este encuentro sencillo con el mundo?

miércoles, 1 de agosto de 2012

Diario de EL ROSTRO (4)

10 de junio de 2012
Dice Juan José Saer:
"Existe, tal vez, en alguna parte, un idioma,
 nadie niega, pero habría que desandar,
salir, si fuera posible, del centro de la noche,
y empezar de nuevo con otra clase de balbuceo".
Será necesario encontrar las fuerzas.
Me pregunto si el río tendrá un poder reparador, balsámico. Tal vez,  pero no hay tablas de salvación.
En este viaje, El rostro sólo puede ser un balbuceo, visceral y torpe.

11 de junio de 2012
La conciencia del fracaso.
Hay que crear con la conciencia del fracaso.
Hay que filmar El rostro (y todo lo que siga) con la conciencia del fracaso.
Es humano


29 de junio de 2012

Vemos con Mario Bocchicchio los materiales de archivo que ya tenemos. Comentamos dos cosas dos fundamentalmente:
La primera, vinculada a la relación cuerpo humano – naturaleza. Hay algo que nos interesa del plano general donde el cuerpo queda señalado como tal, pero sin identidad, sin señas más que la de un cuerpo en un espacio. Hay una tensión entre el ver y no ver, entre el saber y no saber, que lo vuelve misterioso y desata el deseo de ver.
En segundo lugar, la acción de ese cuerpo siempre es “cruda”, necesaria: hachar, cocinar, remar, mover las vacas…
Esa noche Mario me escribe:
(a veces pienso que "el concepto naturaleza" mató a la naturaleza)
¿Quizás la naturaleza finalmente haga visible el rostro, en el continuo, en una pesca, en un pantano, con los árboles o una fuerte corriente de río o porque pasa el tiempo en nosotros y la sangre nos corre por las venas y afecta al sistema nervioso central o lo que sea de la muerte y la violencia?
¿Quizás es la naturaleza y su "impunidad" la que ilumina?
¡Guarda con los muertos! ¿Ellos aparecen "en" la naturaleza o "con" la naturaleza o "en" el hombre que llega a la isla o "con" el hombre que llega a la isla? A mí me gusta más "con" que "en", mucho más.

30 de junio de 2012

¡Prestarle atención a la película que empieza a definirse  en la intersección de las ideas y de los primeros materiales!.

lunes, 23 de julio de 2012

Diario de EL ROSTRO (3)

3 de septiembre de 2010

Patricia me cuenta que  anoche soñó con su padre. Su rostro era joven, no usaba anteojos todavía, me dice.  Aunque los dos -ella por supuesto- conocíamos muy bien a ese hombre, muerto ya hace unos años, se empeña en describir los detalles: la piel blanca y lampiña, los ojos juguetones, la sonrisa pícara. En esa descripción minuciosa, entiendo,  se juega para ella un montón de otras cosas: su propio rostro -el brillo en su mirada mientras me lo cuenta es insoslayable- lo  revela.  Ese rostro, el de su padre joven, es un momento robado al tiempo,  la llave de un instante único que la contiene niña  a ella y  joven al padre. Aunque entiendo esto, hay una profunda, profundísima red de implicancias desconocidas por mí, sugeridas apenas, esbozadas en los destellos de luz en los ojos.  En el sueño el padre le dijo: Ahora que estoy solo vení a visitarme.
¿Podremos pensar el rostro -"El rostro"- como ese lugar donde se despliegan instantes robados al tiempo, en un nuevo presente, fisuras en el devenir, para un regocijo luminoso?
(Si  hay algún conocimiento que nos conduzca por ese río sólo puede estar ligado al ámbito de la intuición y lo sensible).

24 de septiembre de 2010
“Aquello que sucede en el rostro de un hombre es incluso más importante y luminoso que lo que   acontece a su alrededor”
Ermanno Olmi

10 de noviembre de 2010
Mi amigo y hermano Gustavo Hennekens será el protagonista.
Su rostro, su mirada, es territorio ofrecido, siempre franco.
Pero a la vez, el rostro es una especie de abismo cargado de misterio.
Me manda unas fotos de su padre, las únicas que tiene y al que casi no conoció: un cuerpo pequenísimo en el plano general, un rostro hundido en las sombras: la presencia es siempre el testimonio de una fuga.
 
21 de abril de 2011
Patricia se enferma. Todo en suspenso.

sábado, 14 de julio de 2012

Diario de EL ROSTRO (2)

18 de mayo de 2010

Hay otros versos de Calveyra: "¿Y la palabra cedrón, / la palabra borraja, / la palabra llovizna, / la palabra salir al campo?"


Y sigo, con su permiso: ¿Y la palabra nuestros muertos?


¿Será posible que la película sea la tierra donde germinen algunas palabras, algunos sonidos, un conjunto de acciones que se deslicen desde el fondo del tiempo?


Una forma de habitar y no otra, una música y no otra.


¿Cuál es la música que se desliza desde el río y los espinillos, desde los rostros y las crecientes, la luz y la intemperie?


20 de mayo de 2010

Se afirma: Un hombre vuelve a su tierra natal, isla profunda, donde ya no hay nada, a reencontrarse con sus muertos.


Pero, ¿qué significa “a reencontrarse con sus muertos” en términos audiovisuales?


Por ahora, lo único que sé es que la presencia de nuestro personaje concentra, de puro estar nomás. Y viene alguien. Y viene otro. Y aparece un rancho donde no había nada. Y llegan más. Llegan desde lo profundo de la isla y desde el río. Y no hay diferencias entre los cuerpos.


Sus conductas deben tener una fuerte impronta realista. Se comportan como humanos.


Pero por otro lado, la atmósfera, ¿desde la percepción del tiempo? nos debe poner perceptivamente ante una realidad en fuga (hacia el pasado y hacia el futuro), un presente inestable, siempre al borde de la desaparición.


6 de junio de 2010

(después de una nueva visita a las islas)


Las islas están compuestas por grandísimas extensiones de tierra, con montes de madera blanda (sauce, timbó, ingá) en la costa, y pajonales interminables, montes de espinillos, algarrobos y talas, lagunas y esteros, tierra adentro.


Las islas son por naturaleza un espacio cargado de cierta precariedad: las crecientes, siempre voraces, construyen una memoria y un riesgo. Nadie olvida las crecientes; por todos lados hay huellas. Nadie deja de temer a la creciente que puede sobrevenir.


La isla es, por ello, una imagen del antes y del después. Y el presente es un estadio frágil entre dos dolores.


Esta conciencia imprime en sus habitantes, los isleros, una extraña vitalidad. Se vive el presente, el sol y la pesca, los encuentros y el vino, el fogón y los silencios, como una fiesta y una despedida al mismo tiempo.


La isla puede ser también la imagen de un Antes y un Después. UN NUEVO AHORA.


19 de julio de 2010

Llegamos a orillas del Paraná cerca de las 5 de la mañana. Hay viento y varios grados bajo cero.


Vamos a grabar las imágenes iniciales: el personaje se interna en el río, remando, rumbo a la isla. Sólo eso.


Todo está dispuesto: la cámara, una bolex que elegimos especialmente, nosotros, y la bruma. Una bruma densa que parece nacer del río.


Es el momento de empezar a filmar, el fotómetro de Luis así lo indica. Pero la cámara se resiste: se congela y no permite que corra la película.


Después de un rato nos damos por vencidos. La luz ya se ha disparado y se llevó la atmósfera esperada. A tratar de entrar en calor entonces y a volver. (¿Alguna señal?)


Estas dos fotos quedaron como testigos:



domingo, 8 de julio de 2012

Diario de EL ROSTRO (1)

Amigos:

A principios de 2010 empezamos a hacer la investigación para una nueva película que filmaríamos en el río Paraná: EL ROSTRO.

Circunstancias personales me llevaron a tener que abandonarla meses después. Ahora, retomamos el proyecto: el rodaje empezará este invierno y terminará en la próxima primavera.

Siempre, en cada película, llevo un diario donde trato de ir apuntando las ideas que aparecen y van orientando el proyecto. Algunas se definen, otras se pierden en el devenir. Nuestra idea es compartir con ustedes, en dos entradas mensuales, algunas de las notas de ese diario, hasta que el rodaje llegue a su fin.

En esta primera entrada arrancamos con algunas de la notas del 2010. Saludos

Gustavo

Diario de EL ROSTRO (1)

7 de febrero de 2010

Hay un sueño (¿de quién?, ¿cuándo?): "Ayer soñé con mi padre. Tenía el rostro lleno de telarañas, pero no me daba miedo". ¿Hay un espacio, luz y sombra, belleza última, desde donde se derrama la muerte? Es decir un momento intermedio entre la vida y la muerte, pura presencia física de los otros, de los muertos. ¿Hay algo así como una fiesta última? Quizás dolorosa, pero fiesta al fin...

20 de febrero de 2010

Dice Calveyra. "Los pasos del que pasea / se convierten en lugares. / Mientras se presenta ante / el laberinto de los años / se asoma al pozo de su cuerpo". Un hombre regresa a su sitio natal, una isla profunda del Paraná, donde ya no queda nada, a rencontrarse con sus muertos.

6 de marzo de 2010

Hay que seguir explorando en el trabajo con archivos (profundizar el trabajo iniciado en "La orilla que se abisma"). Esos archivos deben funcionar desde la subjetividad del hombre, pero no deben instalarse en un sentido argumental, en una cronología del recuerdo, sino en relación a una continuidad expresiva, sólo descifrable desde lo anímico y lo perceptivo. Deberemos deslizarnos en el tiempo (como el río), con vaivenes, caídas, pequeños oleajes: un nuevo tiempo.

7 de abril de 2010

Vamos con Luis Cámara a visitar una isla: un paisaje seco, austero. El hombre integrado al paisaje, es parte de él. (El plano nos debe permitir ver esta integración). Pienso: ¿Será posible liberar de la apariencia al suceso, pero sin olvidarse de él, sin perderlo? Puede el cine intentar que no se escape la verdadera ambigüedad de los acontecimientos? Crudeza y poesía. Por ahí vamos, mientras Héctor rema por tierras inundadas. En silencio.

domingo, 1 de julio de 2012

El rostro

Amigos, mientras esperamos el estreno de LA CASA estamos en pleno trabajo con la nueva película que se llama EL ROSTRO.

Para filmarla volvemos al río Paraná, a su luz, su tierra y su devenir. En las palabras de John Berger, encontramos uno de los elementos centrales que nos anima:

"¿Cómo viven los vivos con los muertos? Hasta antes de que la sociedad fuera deshumanizada por el capitalismo todos los vivos esperaban alcanzar la experiencia de los muertos. Era éste su futuro último.
Por sí mismos, los vivos están incompletos. Sólo esa forma moderna tan particular del egoísmo rompió tal interdependencia. Y los resultados son desastrosos para los vivos, que ahora piensan en los muertos como los eliminados."

Saludos

Gustavo

viernes, 15 de junio de 2012

11º Tandil Cine - La Casa, de Gustavo Fontán

Amigos,

desde el martes 19 al domingo 24 de Junio se realiza el 11º Tandil Cine, organizado por la Municipalidad de Tandil, la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNCPBA) a través de su Secretaría de Cultura y su Facultad de Arte, y la Biblioteca Popular Bernardino Rivadavia; con el apoyo del Instituto Nacional de Cinematografía y Artes Audiovisuales (INCAA)

LA CASA integra la Competencia junto a las siguientes películas:
  • Porfirio, de Alejandro Landes
  • Creo que te amo, de Germán Greco
  • La Casa, de Gustavo Fontán
  • T.V. Utopía, de Sebastián Deus
  • El Campo, de Hernán Belón
  • Tiempos menos modernos, de Simón Franco
  • Errantes, de Lisandro González Ursi y Diego Carabelli
  • El último Elvis, de Armando Bo
LA CASA se presenta el jueves 21 a las 18 hs, y allí estaré para conversar con el público.

Saludos
Gustavo