viernes, 15 de junio de 2012

11º Tandil Cine - La Casa, de Gustavo Fontán

Amigos,

desde el martes 19 al domingo 24 de Junio se realiza el 11º Tandil Cine, organizado por la Municipalidad de Tandil, la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNCPBA) a través de su Secretaría de Cultura y su Facultad de Arte, y la Biblioteca Popular Bernardino Rivadavia; con el apoyo del Instituto Nacional de Cinematografía y Artes Audiovisuales (INCAA)

LA CASA integra la Competencia junto a las siguientes películas:
  • Porfirio, de Alejandro Landes
  • Creo que te amo, de Germán Greco
  • La Casa, de Gustavo Fontán
  • T.V. Utopía, de Sebastián Deus
  • El Campo, de Hernán Belón
  • Tiempos menos modernos, de Simón Franco
  • Errantes, de Lisandro González Ursi y Diego Carabelli
  • El último Elvis, de Armando Bo
LA CASA se presenta el jueves 21 a las 18 hs, y allí estaré para conversar con el público.

Saludos
Gustavo

miércoles, 9 de mayo de 2012

CARTAS A RAIZ DE LAS PRIMERAS PROYECCIONES DE "LA CASA"


Amigos, quiero compartir con ustedes algunas de las cartas que recibimos estos días.

Cartas de GABRIELA AVALTRONI, BRENDA URLACHER, FRANCA GONZALEZ, ALICIA SILVA REY y CLAUDIO PEREZ

Son mimos, por qué negarlo, pero también están llenas de conceptos que completan la película y nos enriquecen a todos.

Un abrazo

Gustavo


GRACIAS POR LA CASA

Hola Gustavo,

Mi nombre es Gabriela. El motivo por el cual te escribo es para decirte lo maravillosa que es tu última producción, La casa. Quiero sincerarme y decirte que es la primera película que veo tuya y desde ahora no será la única.

Sin tener conocimiento previo de El árbol y Elegía de abril, lo que logras en La casa es magnífico. Es como revisar fotos viejas cuando, al tenerlas en la mano, recordás lo vivido en ese momento en que se tomó. Ese estado onírico que alcanzas con los reflejos, las grietas y los murmullos es increíble, logras que uno conozca todos los rincones y recovecos de la casa.

La casa, fue una de las primeras películas que vi en este Bafici y tenía la necesidad de manifestarte lo que me produjo, lo que sentí.

Gustavo, gracias por eso!

Saludos

Gabi Avaltroni


LA CASA

Gustavo, aprovecho la emoción y el entusiasmo que me dejó la película para escribirte.

Creo que no hay detalle en el que no hayas buceado, todo me transportó rápidamente a un mundo de ensueño, como te dije: místico casi religioso. La palabra que vi en la pantalla impresa fue beatitud. Porque vi que te liberaste, que abandonaste la necesidad de pensar, porque ya no necesitaste pensar, y lograste que tu pintura se transforme en pura inconmensurabilidad.

Gloria por el cine, que vuelva a ése cine del que tanto me hablaste con afán, pero que aún así, es un cine nuevo, genuino, del fúturo!.

Me siento bendecida por haber tenido la posibilidad de que hayas sido parte de mi formación. Te lo agradezco.

Gracias Gustavo, gracias por La casa. Felicitaciones a vos y a todo el equipo.

Espero verte pronto, un abrazo.

Brenda Urlacher


DE FRANCA

Querido Gustavo,

De todas tus películas, la Casa es la que más ha revuelto mis entrañas. Y si bien cierra una trilogía, espero que esa búsqueda no se detenga. Haces el cine que me gustaría hacer cuando sea grande. Y dado que ya tengo 43, no creo poder llegar ni a la sombra fantasmagórica de tus postigos al sol.

No es que quiera hablar de mi, pero como en el fondo cuando uno hace una peli, lo que realmente quiere es que el espectador se escabulla en sus propias emociones y recuerdos, me atrevo a recordar aquel día que te conocí y que me dijiste que Atrás de la via tenía algo que se acercaba a tus inquietudes cinematográficas. Fue en Tandil. Y ayer me pasó algo curioso. Estuve todo el tiempo en la casa de mi abuela. Entre sus fantasmas y los míos. Sus destellos. Ese eterno pasar por los mismos mosaicos gastados. La misma luz de la hora de la siesta. Y ese miedo pavoroso y angustiante a que esos olores, esas huellas, esos frascos, esa respiración entrecortada frente a la ventana inundada de santarritas, falten algun día.

Todavia me cuesta aceptar el horror de la demolición, que me dejó aturdida, llena de polvo, tapada por los escombros de un final inesperado. Me provoca esa grieta entre la ficción y el documental, donde por un lado, sufro como una condenada pensando que es real, y por el otro me digo, no puede ser tan hijo de puta de haber tirado la casa abajo. Y mostrarse tan fresco y distante. Tiene que ser un recurso narrativo que lo convenza, sobre todo a él mismo, que no va a volver a filmar nunca más ahí. No quiero saber la verdad, pero prefiero creer que la Casa aún está en pie. Como el árbol, que siguió y seguirá vivo en nuestros corazones aunque ya no lo esté.

Cómo espectador, la demolición es, literalmente, un masazo en la nuca. Te preguntas... y la viejita? Y los personajes de los films anteriores? Y todas esas cosas? Y las puertas? Y los secretos que se guardaron abajo de un mosaico? y los cajones, los espejos, las tazas y platitos? Adonde fueron a parar todas esas fotos, los libros, la ñata contra el vidrio? Y los fantasmas, por donde quedarán vagando? Desaparecen, junto a todos los recuerdos?

Para despedirme, debo decirte que me sorprendió ver mi nombre entre los agradecimientos. Por qué?

Te quiero. Y por sobre todas las cosas, te admiro como a pocos.

Franca Gonzalez


LA CASA

Querido Gustavo:

-comprobar que se ha vivido entre escombros durante años, sin haberlo sabido;

-el retorno una y otra vez de lo real con su componente siniestro;

-hacer lo posible para que la ceniza no nos comande (o la arena).

Todo eso ha sido en síntesis, para mí, La casa, la más equilibrada y poética de la trilogía.

La casa como único ser que conoce la falla secreta de una familia

("acaso lo que barruntamos de un sueño antes de que lo borre el despertar", Arnaldo Calveyra).

Pero incluso en las ruinas, entre escombros, demolidos los cimientos, los supuestos, en el ser de La casa,

existe la capacidad de recomenzar: he visto cómo amanecía serenamente tras la enramada verde:

árboles jóvenes de pie en contraste con la presencia trágica de La casa.

Te abrazo

Alicia Silva Rey


LA CASA

Gustavo:

Antes de escribirte, me leí. Repasé ligeramente muchos años de amistad y de lector/espectador de tus obras, poéticas, narrativas, teatrales, cinematográficas. Hubo términos, en el estreno de La casa, que me intranquilizaron y me hice una calma de palabras.

Se habló de “final”, “ciclo que termina”, “clausura” y otras expresiones definitivas, otras condenas que con las que decidiste ejecutar tu obra. Ejecutar, me repito, no es, en tu caso, un vocablo que refiera solamente al momento de poner en práctica una sentencia. Porque es cierto que antes de filmar El árbol, Elegía de abril y La casa, antes de ejecutarlas, en tanto hacerlas, ya las había ejecutado, ya las habías condenado a un destierro que sabías. Desde este punto de vista deberíamos aceptar que fracasaste. Hoy, la tercer y ¿última? película del ciclo fue seleccionada para integrar la competencia Cine del futuro, del BAFICI. ¿Puede un final de algo integrar una competencia que parece apuntar a aquello, a los modos, que anticipan otra cosa tan vital y nueva, tan naciente, como el futuro?

La casa, creo, se instala en tu filmografía como punto de llegada a una manera de entender y vivir el cine, pero no veo que clausure nada, y si operase como cierre de algo, entiendo, será de una temática. Y en esto estamos, ¿tanto vale el tema como para afirmar que, concluida su exploración, cancela algo? Sabemos que no. Desde Aristóteles.

Aquí aprecio más lo que cuesta, lo que ha costado este viaje inmóvil. Este permanecer en una calle, una casa, unos cuartos, paraderos de la sangre.

Pero miro La casa y veo como se abre paso la luz, la imagen, por los vidrios, por esa magia nacida en los desiertos del mundo hasta terminar firmada por Degue, Lalique, Bifery, Rochette, Gilbert, Charder, Schneider. Miro La casa y veo como la lente de la cámara ha conseguido eso: transparencia, color, sutileza, inminencia de desastre.

Qué curioso, lo único que en La casa se destruye y cae, lo que abdica y se derrumba y pulveriza, es lo sólido, lo opaco, lo que nos devuelve una versión unívoca de la realidad. Allí donde la luz pasa, en los huecos sutiles apenas velados por los cristales, parece, la destrucción no llega, no encarna. Lo que cae es lo que se resiste a ser atravesado por la luz, por la mirada.

Y los fantasmas, en esta belleza que hemos visto, no son, para mí, sombras, sino reflejos, nuestra mirada que vuelve plagada de incertezas, de puntos suspensivos, de preguntas que no responderemos nunca.

Creo que es excesivo pensar que ciertas cosas terminan, y más, que las cosas, las relaciones, los gestos, los momentos, terminan cuando la materialidad que los posibilitó se acaba o se deslíe. ¿Para qué si no la memoria, el arte? ¿Para qué si no nuestras formas de ver?

Claudio L. Pérez

martes, 1 de mayo de 2012

La casa - Bafici - Resumen de críticas

Amigos:

Comparto con ustedes algunos comentarios críticos sobre LA CASA durante el Bafici.

Pronto, compartiremos también las cartas de algunos espectadores.

La película hará un recorrido por festivales y el estreno está planeado para dentro de algunos meses.

Un abrazo
 
Gustavo
 
 
David Obarrio, en Cinemarama


"Oscilando entre lo abstracto y lo concreto, la cámara de Fontán es capaz de arrancar destellos de lo que nos rodea para volverlo, en un gesto de melancólica nobleza, la materia irrenunciable del cine. Cada plano, de una belleza única y de una pertinencia implacable a la vez, ofrece el testimonio de un compromiso genuino con la imagen y su relación con el mundo. Del calor de esa alianza nace el cine."


Miguel frías, en Clarín

"Los seguidores de la bella, inasible, delicadamente conmovedora filmografía de Gustavo Fontán encontrarán en La casa el cierre de la trilogía que el realizador comenzó hace ocho años con El árbol y que siguió con Elegía de abril. En su nuevo filme, Fontán logra captar, con su ya clásico lirismo onírico, recuerdos y fantasmas del caserón paterno de Banfield, hasta que la demolición llega con inapelable, arrasador realismo."

Juan Pablo Cinelli, en Tiempo Argentino 

"Fontán acumula en esa casa de familia capas de imagen y sonido, pero también capas de tiempo, superponiendo al presente distintos pasados, una colección de los fantasmas de quienes allí habitaron. La casa es la obra de un autor antes que de un cineasta, y de un poeta antes que un director. Poesía que merece ser vista."


Ezequiel Boetti, en Otroscines

"Parece ser la misma casa la que evoca su pasado resplandeciente. La sensación se acrecienta a medida que trascurre un metraje construido casi en su totalidad en planos subjetivos, como si la lente encarnara los ojos de la construcción mientras observa impotente cómo la mutilan."


Pablo Arahuete, en Cinefreaks

"Toda clausura implica una pérdida y un desandar misterioso sobre lo ya construido o recorrido desde la poética y desde el cine como vehículo de expresión de ideas y sensaciones. Las que deja La casa, final de la trilogía que comenzara con El árbol, son de profunda tristeza y dolor donde el polvo de los escombros se alimenta del polvo de los recuerdos pero se desvanece como aquellos fantasmas que habitaban el espacio de ese recóndito rincón de Banfield".


Blanca María Monzón, en Leedor

"Las voces, los susurros, los recuerdos, la memoria y el fantástico juego entre la luz y la sombra. Fontán construye un poema en base a un documento de la realidad."


Rodolfo Weisskirch, en Asalallena

"Sin dudas, la más lírica de las tres. Las protagonistas son las paredes, los reflejos de las ventanas, las puertas, los techos. La casa respira, se comunica, hace sentir sus años, su tiempo y su pesar, incluso ante su triste porvenir."

domingo, 15 de abril de 2012

Gustavo Fontán presentó "La casa" en Cine del Futuro del BAFICI, por Benjamín Harguindey

Gustavo Fontán presentó "La casa" en Cine del Futuro del BAFICI, por Benjamín Harguindey


El realizador Gustavo Fontán presentó este domingo en el Centro Cultural San Martín, La casa (2012), culminación ritual de una trilogía iniciada con El árbol (2006) y Elegía de abril (2010). Se trata de “un cine más poético, más centrado en la metáfora,” según argumentó el propio realizador.

La película, de apenas más de una hora, retrata el resquicio y demolición de la casa natal del realizador en Banfield. Sin actores ni diálogo, se sostiene sobre un contundente diseño sonoro y los movimientos de cámara que captan creativamente la atmósfera con juegos de luces, sombras y reflejos. “No hay un solo efecto de edición,” comenta orgulloso Fontán. Tras la proyección, el realizador refirió a la película como “el hablar del paso del tiempo, un ejercicio de mirar lo ya mirado, del momento de la fuga y la dispersión (…) y trabajar con la idea de lo fantasmal” (describiendo, sin nombrarlo, el concepto de imagen-tiempo postulado por el semiólogo Gilles Deleuze.)

Descartó toda noción autoral, comentando que “la forma es la expresión precisa de un contenido”, y, al sugerírsele que su obra parecía inspirada en la de Andrei Tarkovski y Alexander Sokurov, les calificó sin duda de “maestros impresionantes” pero prefirió hacer hincapié en sus inspiraciones literarias, particularmente en las de Juan José Saer y “su literatura de entramado, donde importa más lo que se sugiere que lo que se dice”.

Al final de la sesión, se le preguntó por qué se refería continuamente a “nosotros”. “El cine es un acto de reconocimiento grupal”, dijo Fontán y concluyó: “El deber del director es armonizar las sensibilidades de cada uno. Es imposible no hablar de ‘nosotros’”.


Un mundo a punto de desaparecer - Clarín, 13-4-12, por Miguel Farías

Entrevista a Gustavo Fontán. Diario Clarín 13-4-12, por Miguel Frías

Los seguidores de la bella, inasible, delicadamente conmovedora filmografía de Gustavo Fontán encontrarán en La casa el cierre de la trilogía que el realizador comenzó hace ocho años con El árbol y que siguió con Elegía de abril . En su nuevo filme, Fontán logra captar, con su ya clásico lirismo onírico, recuerdos y fantasmas del caserón paterno de Banfield, hasta la demolición llega con inapelable, arrasador realismo.

“La casa” transmite nostalgia y melancolía, aunque termina con un plano esperanzador. ¿Cómo vivís el cierre de la trilogía?

GF: Con sensaciones encontradas. La palabra cierre me gusta a medias, porque tiene una carga angustiante. Aunque cerrar es, también, habilitar lo nuevo, sobre todo en los actos creativos. Mi intención fue transmitir una mirada de un espacio concreto, mi casa natal, centenaria, antes de decir “no voy a mirarla más”. En estos ocho años, llegué a conocer cada rincón de luz, cada milímetro de sombra. Ahora, todo eso existe en la memoria y en las películas que hicimos. Tengo una sensación melancólica y una certeza de que se abrirán otras búsquedas, que no abandonarán las ya iniciadas.

“La casa” está poblada de fantasmas queridos, hasta que la realidad irrumpe bruscamente...

GF: Con el equipo, en especial con Diego Poleri (a cargo de la fotografía), indagamos mucho en la condición fantasmal, que siempre combina el presente con lo fugado. Exploramos sus posibilidades visuales. La otra dimensión que tuvimos que investigar fue la de la realidad lineal, que se vincula con el paso del tiempo, las transformaciones y que, en este caso, llega de un modo medio brutal. Antes de filmar, estuvimos en varias demoliciones. Los tipos que las hacen tienen un protocolo, un procedimiento que arrasa con un mundo concreto, con una linealidad de ladrillos, con una mercancía. Pero en ese espacio también existe lo fantasmal, la memoria del lugar, lo que está ignorado. Trabajamos en la contraposición de esas dos dimensiones.

Es increíble que las imágenes, casi pictóricas, cargadas de reflejos y superposiciones, no estén trabajadas en la postproducción...

GF: Es así. Al margen de la edición, es todo efecto de cámara. Con Poleri trabajamos un travelling explorando con espejos y vidrios. Pero ese tipo de superposiciones no nos convencía, porque parecía un efecto de edición. Hasta que un compañero del equipo nos propuso trabajar con un espejo fracturado sobre la lente de la cámara. Así, con el avance del carro, logramos las distorsiones espaciales.

En el catálogo del BAFICI se habla de “una película sin personajes”. Y sin embargo, la casa parece ser el personaje, mientras que su mirada se posa en muchos otros.

GF: Para nosotros, los personajes son muy concretos. Observamos a los fantasmas, que son personajes, desde la mirada de la casa, el personaje central. Nos preguntamos qué pasará con los fantasmas tras la desaparición de la casa.

Hacés un cine a contracorriente de las demandas de mercado...

GF: Hago el cine que puedo hacer, el más honesto. Todo creador debería hacer lo más honesto para él. Me gustaría que mucha gente viera mi cine, pero no especularía para intentar que eso ocurriera.

Miguel Frías

jueves, 12 de abril de 2012

BAFICI: Estreno de LA CASA, de Gustavo Fontán


Hoy se estrena LA CASA, de Gustavo Fontán, en el marco del Festival BAFICI 2012.


Tendrá lugar en el cine HOYTS ABASTO, ubicado en Av. Corrientes 3247, Abasto Shopping, C.A.B.A.


Los días y horarios de proyección son los siguientes:



Jueves 12-4: 20.30 hs

Domingo 15-4: 15.30 hs

Jueves 19-4: 15.45 hs


Para informarse sobre el film y ver el trailer, ingresar a:

http://www.bafici.gov.ar/home12/web/es/films/show/v/id/628.html

jueves, 22 de marzo de 2012

Noticias del BAFICI - Estreno de LA CASA, de Gustavo Fontán

Hola, amigos.

¡Buenas noticias!

LA CASA se verá en el próximo Festival de Cine Independiente de Buenos Aires, BAFICI, que se desarrollará entre el 11 y el 22 de abril.

Mi reconocimiento a todos los compañeros de trabajo: ALEJANDRO MATEO, DIEGO POLERI, JAVIER FARINA, ALEJANDRO NANTON, GUSTAVO SCHIAFFINO, MARIO BOCCHICCHIO, GUILLERMO PINELES, OMAR MUSTAFA, RODRIGO FARFAN, MARTA ROMERO, MARIANA FONTAN, LOLA SILBERMAN, LUIS VENOSA, ALEJANDRO NAKANO

En cuanto tengamos la información, haremos saber los horarios y salas de proyección.
¡Ojalá puedan acompañarnos!

Mientras tanto compartimos con ustedes dos textos, de DAVID OUBIÑA y EDUARDO RUSSO, que nos honran.

Saludos


Gustavo


“Lo primero que pienso cuando veo las películas de Gustavo Fontán es que no filma como se debe. No hace películas con los materiales con que las películas suelen hacerse y no muestra esos materiales de la manera en que las películas suelen mostrarlos. Por supuesto, afirmo esto con cierta ironía: en realidad, nunca hay que filmar como se debe. No tengo dudas de que, para filmar bien, hay que atreverse a mirar más allá de lo previsible. Por eso, decir que Fontán no filma como se debe es decir que hay un cineasta abriendo nuevos caminos.
En el comienzo de La orilla que se abisma, se lee un texto del propio Juan L. Ortiz, que me parece que condensa el credo estético de Fontán: “Sí estamos todos cansados y nos olvidamos demasiado del oro del otoño. Acaso la revolución consista en lo que el hombre por siglos ha estado postergando: la necesidad del verdadero descanso, el que permite ver cómo crecen, día a día, las florcitas salvajes”. Florcitas salvajes: la expresión de Juanele es maravillosa porque reúne, en una sola fórmula, la fiereza y la inocencia que están contenidas en toda contemplación. Fontán filma florcitas salvajes, y ésa es la verdadera revolución: registrar florcitas salvajes y hacer una película con eso, aunque no sean los materiales con que las películas pueden o deben hacerse.


En algún momento, las cosas –esas florcitas salvajes– empiezan a ser algo más. Y eso es lo que justifica que haya una película. Habría que recordar lo que decía Marcel Proust: que sus libros eran como anteojos y que sólo servían si, a través de ellos, cada uno podía entender algo distinto sobre el mundo. Entonces, si tuviese que señalar una característica sobresaliente, diría que son películas que recuperan esa capacidad asombrosa que posee la mirada de los niños para ver todo otra vez”.David Oubiña
(En la presentación de ciclo de películas de Gustavo Fontán en el Cine La máscara, en Buenos Aires, en abril de 2010. Ciclo coordinado por Pablo Mazzola)


“A través de diversas formas artísticas Gustavo Fontán trabaja en la poética y la ontología del cine. Su obra como cineasta, poeta y dramaturgo circula en un ámbito intermediático. En El árbol se extiende entre la ficción y el documental; en El canto del cisne ensaya sobre poesía y locura, armado de dos condiciones fundantes: espera y paciencia. La soledad, el paso o el peso del tiempo se alivian en la serena contemplación, como también ocurre en El paisaje invisible.

Alguna vez Fontán señaló el impacto que sobre él tuvo cierto propósito de R. W. Fassbinder: no hay que hacer cine sobre las cosas, sino con las cosas. Aunque de un film a otro sus senderos parecen bifurcarse, de pronto convergen de modo tan inesperado como necesario. Si La orilla que se abisma parte del documental hacia esa poiesis de la mirada y la escucha que implica filmar (o presenciar) una película, La Madre postula su bella y delicada vocación ficcional.

A su vez, la más reciente Elegía de abril —como El árbol y en camino a la trilogía que completará La casa— opera con los mismos fundamentos espectrales de la imagen y los bordes de la ficción en el cine. En tiempos afectos a estrépitos diversos es ésta una obra excepcional, inclinada al susurro y de rara consistencia, que requiere el más atento cultivo y cuidado por parte de sus espectadores”.



Eduardo A. Russo
(Para la presentación de retrospectiva sobre películas de Gustavo Fontán en el Palais de Glace, Junio de 2011. Ciclo coordinado por Tomás Dotta)

jueves, 15 de marzo de 2012

Más sobre "La casa"

Amigos:

Durante 8 años trabajamos en "El ciclo de la casa". Llegar al fin implica para nosotros hacer un balance, poner en perspectiva un proceso.

DIEGO POLERI fue el fotógrafo de las tres películas: EL ARBOL, ELEGIA DE ABRIL y LA CASA. Quiero decir una vez más que el trabajo con Diego es altamente estimulante: para él nunca la fotografía es un problema técnico; por el contrario, la técnica está sujeta siempre a las búsquedas más hondas.

Hoy quiero compartir con ustedes un texto de DIEGO POLERI, que entiendo que es un valioso y afectivo documento.

Alguien llamó a Poleri, "el mago de la luz". Lo comparto profundamente.

Un abrazo

Gustavo


LA LUZ EN EL CICLO DE LA CASA
Por Diego Poleri

En el 2003 Gustavo me propuso filmar EL ARBOL y me contó su idea de ir buscando el tono y la estética de la película durante el rodaje. Al momento tenía un pequeño argumento; sus padres discutían si uno de los árboles frente a su casa de Banfield estaba seco, muerto o seguía creciendo.

Por otro lado Gustavo tenía muchas ideas, varias de ellas formales en cuanto a la luz de esa casa, el ritmo del relato y el paso del tiempo. Entonces nos propusimos una especie de estudio sobre el paso del tiempo. No lo hicimos teórico sino que empezamos a filmar de manera documental distintas escenas que él iba escribiendo o esbozando y que luego en el rodaje se terminaban de definir. El planteo fue filmar espaciadamente, por etapas, utilizando todas las estaciones del año y distintos horarios a lo largo de los días, atardeceres y las noches. El rodaje completo nos llevó dos años.

La casa de Banfield tiene una luz natural muy interesante, está construida en el centro de un terreno por lo que tiene ventanas hacia todo el perímetro, generando distintas entradas de luz durante el día. El estudio sobre el tiempo se fue transformando en un estudio casi arquitectónico de la relación entre la luz natural y esas aberturas de la casa, en muchas situaciones pensamos la escena en función del momento lumínico o elegíamos qué escena filmar de acuerdo a la lluvia, el color de la luz del sol (Temperatura Color) o algo que nos atraía de cómo la luz se dibujaba dentro de la casa.

No utilizamos luces artificiales más allá de las luces prácticas de la casa, sí espejos para orientar la luz y vidrios delante de cámara sobre los que aplicábamos texturas (cortinas, tierra, reflejos, líquidos, aerosoles) para distorsionar lo que se veía a través. Así empezó a aparecer la idea de ver y no ver, intuir más que explicitar y se fue definiendo el código estético y narrativo de la película. Para mi fue una manera novedosa de filmar; documental desde el punto de vista de los personajes (Padre y Madre de Fontán) pero absolutamente intervenido desde la puesta en escena. La clave del resultado está en el diseño intuitivo que Gustavo planteó; Escribir, Filmar, Editar, Ver, Escribir, Filmar y así… De esta manera los primeros meses de rodaje sirvieron para definir criterios, filmábamos mucho más de lo que se usaba en edición, pero siempre aparecía algo que tenía que ver con la idea.

Definimos que la cámara fuera fija, sobre trípode con paneos largos, lentos y fluidos. La cámara que usamos fue Sony PD 150 (Mini Dv) y elegimos lentes teleobjetivos, para acentuar la idea de la poca profundidad de campo y las diferencias de foco que nos permitía elegir que ver y que sugerir en cada plano. La película fue ampliada a 35mm para su estreno en salas. En este proceso se terminó de ajustar la imagen y la textura que buscábamos para la película.

ELEGÍA DE ABRIL nace del proceso de haber filmado EL ÁRBOL pero esta vez Fontán quería focalizar en los Objetos que había en los placares, en las decenas de ejemplares del libro escrito por su abuelo, editado y guardado en viejos paquetes, por ejemplo, que servirían como disparador para hablar de las relaciones entre los personajes.
Pensamos en un registro más documental tradicional, en donde los actores no tuvieran ningún tipo de marca espacial y los planos duraran lo que dura la acción, pautada pero improvisada. Desde el origen decidimos que usaríamos cámara en mano y una luz más naturalista, menos contrastada que en EL ARBOL. Así fue cómo hicimos largos planos cámara en mano, caminando con los personajes dentro de la casa.

El personaje de Federico graba con una cámara hogareña de video todo lo que va descubriendo en esa casa y cuestiona en imagen y sonido al resto de los personajes. Para ese registro usamos también cámara en mano intentando reproducir los movimientos “amateurs” del personaje, usando mucho el zoom de la cámara y el “foco automático”. A estas escenas las registramos con la Temperatura Color invertida, generando una imagen azulada y fría para las escenas de día.

El tercer registro de la película tuvo que ver con los sueños de Mary, en donde mezclamos la idea de luz de EL ARBOL con los movimientos de cámara en mano y utilizamos negativo 16mm para separarlo estéticamente del resto de la película. Acá empezaron a aparecer los fantasmas que después filmaríamos en LA CASA.

LA CASA es la película de próximo estreno que cierra esta trilogía y surge de registrar las varias generaciones de la misma familia que vivieron en esa casa. La casa como protagonista de toda esa historia, personaje omnisciente de todas las escenas. En la película no hay otros personajes, quedan sus recuerdos, sus marcas. Fontán decía que había que filmar fantasmas, personajes invisibles, registrar lo que había adentro de las paredes, meterse dentro de las texturas.

Lo primero que pensé es que había que cambiar drásticamente la estética en relación a las películas anteriores y aunque no soy muy propicio a usar cámaras de fotos para grabar video, propuse hacerlo con Canon 5D, para tener un formato grande (full frame), una profundidad de campo muy corta y esa textura particular que tienen estas cámaras mezcla de fotografía en movimiento y compresión digital. Pensamos que el ritmo de la cámara debería ser pausado, más parecido a la puesta de EL ARBOL, pero que tenía que tener movimiento, desplazarse por los espacios, acercarse o alejarse de las paredes, atravesar puertas. Para esto decidimos usar un carro de Travelling y ángulos de cámara bajos o muy altos, corrernos del punto de vista habitual de las películas anteriores.

En cuanto a la luz también había que correrse del naturalismo y sentir la atmosfera de esos ambientes, ahora vacios, sin muebles; debíamos registrar el espacio entre la cámara y las paredes, los límites de la casa. Volvimos a pensar en texturas, espejos, vidrios y utilizamos humo o partículas frente a la cámara. A diferencia de EL ARBOL esta vez la búsqueda era más abstracta y las escenas debían transformarse dentro de un mismo plano, sin cortes.

De las tres películas LA CASA es la que más puesta de luces llevó, diría que iluminamos artificialmente todos los planos, apoyándonos siempre en la particular luz natural que entra a la casa.

En esta película también mezclamos formatos, esta vez de video, usando una Sony EX 3 para registrar las escenas finales, que debían verse más documentales y “reales”, sin tanta estilización. El encargado de registrar estas escenas fue el colega Gustavo Schiaffino.

Cuando arrancamos a pensar EL ARBOL, Gustavo me planteó un proceso largo como ya expliqué al principio, terminaron siendo tres películas, en una misma casa, con una mirada en común y una búsqueda intuitiva narrativa y estética.

Saludo a Fontan y al equipo por estos nueve años de Cine en la zona Sur, en la luminosa casa de Banfield.

DIEGO POLERI

sábado, 25 de febrero de 2012

La casa - Más novedades

Amigos:

Compartimos con ustedes algunas fotos del rodaje de LA CASA.

Estamos en la etapa de sonido y pronto la película estará lista.

Saludos a todos.

Gustavo




Fotos: Gustavo Schiaffino

martes, 17 de enero de 2012

La casa - Novedades

Hola amigos.

Como ya les hemos contado, estamos en la etapa final de la postproducción de LA CASA.

Se cierra de esta manera no sólo la trilogía que llamamos “El ciclo de la casa” sino una etapa que empezó ya hace varios años con EL ARBOL y siguió con ELEGIA DE ABRIL.


Las tres fueron filmadas en el mismo y único escenario: una casa centenaria en Banfield en la que vivieron varias generaciones.

Nos guió una intención: volver a mirar lo cercano, esforzar la mirada para ver más allá de las apariencias, convencidos de que los problemas estéticos son siempre y, antes que nada, problemas gnoseológicos.

Dice Roberto Raschella, en LA CASA ENCONTRADA: “Y aunque todos nuestros años han pasado/ delante de estas cosas, un día y otro día,/ tan poco sabemos de ellas. Sabemos poco/ de los animales dignísimos de amor,/ sabemos poco de las ropas plegadas/ sobre la cama –porque algo significan-,/ sabemos poco de los rincones/ en cada patio vivido, acaso abismos/ hacia una herida lejanía. Sabemos poco/ de los techos que recogen/ la luz del mundo en la mañana,/ y nos dicen que todavía estamos vivos”.

Como consecuencia de esta experiencia (colectiva) quedan tres películas.

Pronto LA CASA estará lista para que todos los espectadores que quieran acompañarnos puedan completar y darle verdadero sentido a este recorrido.

Saludos

Gustavo