Desde
la ventana de mi casa veo un patio. La posición y la distancia me permiten solo
una vista parcial, un fragmento. Me gusta como el sol toca ese patio vacío. A
veces, una mujer cruza la puerta entreabierta; la atraviesa como un relámpago y
desaparece.
domingo, 20 de julio de 2014
domingo, 29 de junio de 2014
GUSTAVO FONTAN - RETROSPECTIVA
Amigos:
El jueves se estrena El rostro en el Malba.
Junto con ello se hará una retospectiva. Acá van días y horarios.
Ojalá nos acompañen. Gracias.
Gustavo
domingo, 8 de junio de 2014
El rostro - Críticas
“Gustavo Fontán
continúa con su exploración casi abstracta de la materia objetual y humana en
El rostro.”
Horacio Bernades, Página 12
Horacio Bernades, Página 12
“El cine de poesía
de Fontán alcanza aquí su máximo refinamiento: la presencia subjetiva de la
cámara es absoluta, pero ya no es ni mecánicamente objetiva ni poéticamente
subjetiva. Es la invención de una mirada, un plano del que todavía no tenemos
nombre.”
Roger Koza, Catálogo de FICUNAM 2014
Roger Koza, Catálogo de FICUNAM 2014
“Se tiene la
sensación de que Fontán ha conseguido algo muy raro de verdad: una película que
se interroga con énfasis por la naturaleza de lo que ve pero no pide disculpas
por no tener una respuesta de ocasión. En el cine de Fontán solo parece existir
la incertidumbre, como búsqueda estética y programa ético. Las imágenes incluso
parecen mirarnos mientras nos preguntamos quiénes somos.”
David Obarrio, Cinemaram
“Fontán es un verdadero artesano y poeta del cine y, para esta nueva y siempre melancólica apuesta, trabaja el blanco y negro en diferentes formatos de registro (desde el Súper 8 hasta el 16m), sin diálogos y con un sonido asincrónico que generan extrañas sensaciones a la hora de explorar el pasado y el presente de unos personajes y de su lugar en el mundo.”
David Obarrio, Cinemaram
“Fontán es un verdadero artesano y poeta del cine y, para esta nueva y siempre melancólica apuesta, trabaja el blanco y negro en diferentes formatos de registro (desde el Súper 8 hasta el 16m), sin diálogos y con un sonido asincrónico que generan extrañas sensaciones a la hora de explorar el pasado y el presente de unos personajes y de su lugar en el mundo.”
Diego Batlle,
Otroscines
“A partir de acciones cotidianas relativamente intrascendentes se crea, casi, la historia de un lugar en diferentes momentos, como las historias de fantasmas que conviven en el pasado, el presente y, ¿quién sabe?, acaso también el futuro.”
Diego Lerer, Micropsia
“No es una novedad que Gustavo Fontán es, sin duda, uno de los mejores del cine argentino en la última década. El Rostro es una muestra de su notable mirada del mundo y no alcanza el poco espacio que aquí se le puede dar para hablar de ella. Sólo decir que la realidad no se ve igual cuando es Fontán quien la filma”
Juan Pablo Cinelli, Tiempo Argentino
"El rostro, último trabajo de Gustavo Fontán, continúa con una saga personalísima que no tiene paralelos a la vista dentro del cine argentino. En este caso, recurriendo a diversos soportes se adentra en las vivencias de un hombre que desarrolla su vida en las orillas del río Paraná, a partir de su relación con otras personas y con la Naturaleza. El film no tiene diálogos, pero el trabajo con el sonido es uno de los más extraordinarios que se hayan realizado en la historia del cine nacional."
Jorge García, Otroscines
“Hay un mundo primordial, un tiempo fuera del tiempo donde los hombres conviven con los peces y con la frondosa vegetación como partes de un mismo Todo; donde morir es parte de vivir y se come lo que se atrapa. A ese mundo ancestral, pero al que sus rasgos externos –identitarios- vuelven muy cercano, nos invita Fontán, quien confirma tener esa especie de sabiduría antigua que nos adentra en la esencia misma de la belleza.”
Guido Segal, Sin aliento
“Fontán ha explicado alguna vez que su cine se propone poner de manifiesto un registro crudo de su encuentro con el mundo. Su crudeza no tiene que ver con la reproducción mimética de la realidad, sino con la conciencia de que el cine puede tener la capacidad de reutilizar esos fragmentos en beneficio de una visión poética. Eso es lo que El rostro parece proponerse.”
Alejandro Lingenti, La Nación
“Desde la pura materialidad visual, sonora y táctil, El rostro abre un espacio para que el Paraná respire y extienda su propia temporalidad: un tiempo no lineal y fluido, donde el presente de la experiencia se funde con el recuerdo y la anticipación.”
Irene Depetris Chauvin, Informeescaleno
“Fontán propone pensar en tanto unidad el pasado y presente, lo vital, el deseo, la familia y lo comunitario y la relación del hombre y la naturaleza. Y en medio de esa compleja construcción de la Idea unificadora, la condición social del hombre del río.”
Daniel Cholakian, Fancinema
¿Qué rostro es ese rostro que da título al filme? Es imposible no leer allí la puesta en escena de la rostridad como una potencialidad, una virtualidad que se desmarca del primer plano y se extiende más allá de aquello que significa comúnmente el rostro, como propuso Deleuze. Una afección que provoca el afecto y posibilita una manera de mostrar aquello que ya no está.”
Javier Luzi, Cineramaplus
“A partir de acciones cotidianas relativamente intrascendentes se crea, casi, la historia de un lugar en diferentes momentos, como las historias de fantasmas que conviven en el pasado, el presente y, ¿quién sabe?, acaso también el futuro.”
Diego Lerer, Micropsia
“No es una novedad que Gustavo Fontán es, sin duda, uno de los mejores del cine argentino en la última década. El Rostro es una muestra de su notable mirada del mundo y no alcanza el poco espacio que aquí se le puede dar para hablar de ella. Sólo decir que la realidad no se ve igual cuando es Fontán quien la filma”
Juan Pablo Cinelli, Tiempo Argentino
"El rostro, último trabajo de Gustavo Fontán, continúa con una saga personalísima que no tiene paralelos a la vista dentro del cine argentino. En este caso, recurriendo a diversos soportes se adentra en las vivencias de un hombre que desarrolla su vida en las orillas del río Paraná, a partir de su relación con otras personas y con la Naturaleza. El film no tiene diálogos, pero el trabajo con el sonido es uno de los más extraordinarios que se hayan realizado en la historia del cine nacional."
Jorge García, Otroscines
“Hay un mundo primordial, un tiempo fuera del tiempo donde los hombres conviven con los peces y con la frondosa vegetación como partes de un mismo Todo; donde morir es parte de vivir y se come lo que se atrapa. A ese mundo ancestral, pero al que sus rasgos externos –identitarios- vuelven muy cercano, nos invita Fontán, quien confirma tener esa especie de sabiduría antigua que nos adentra en la esencia misma de la belleza.”
Guido Segal, Sin aliento
“Fontán ha explicado alguna vez que su cine se propone poner de manifiesto un registro crudo de su encuentro con el mundo. Su crudeza no tiene que ver con la reproducción mimética de la realidad, sino con la conciencia de que el cine puede tener la capacidad de reutilizar esos fragmentos en beneficio de una visión poética. Eso es lo que El rostro parece proponerse.”
Alejandro Lingenti, La Nación
“Desde la pura materialidad visual, sonora y táctil, El rostro abre un espacio para que el Paraná respire y extienda su propia temporalidad: un tiempo no lineal y fluido, donde el presente de la experiencia se funde con el recuerdo y la anticipación.”
Irene Depetris Chauvin, Informeescaleno
“Fontán propone pensar en tanto unidad el pasado y presente, lo vital, el deseo, la familia y lo comunitario y la relación del hombre y la naturaleza. Y en medio de esa compleja construcción de la Idea unificadora, la condición social del hombre del río.”
Daniel Cholakian, Fancinema
¿Qué rostro es ese rostro que da título al filme? Es imposible no leer allí la puesta en escena de la rostridad como una potencialidad, una virtualidad que se desmarca del primer plano y se extiende más allá de aquello que significa comúnmente el rostro, como propuso Deleuze. Una afección que provoca el afecto y posibilita una manera de mostrar aquello que ya no está.”
Javier Luzi, Cineramaplus
domingo, 11 de mayo de 2014
Acerca de “El rostro”, película de Gustavo FONTÁN, estrenada en el BAFICI 2014.
1-
Salíamos silenciosas, Mariana y yo, del cine donde acabábamos de ver “El
rostro”, de Gustavo Fontán. Caminábamos hacia la salida, sin haber logrado
articular ninguna palabra, cuando una mujer que parecía una irlandesa pecosa,
con una mochila juvenil a la espalda, se nos aproxima y nos dice: - Disculpen,
¿puedo preguntarles algo?
-Sí- le respondimos al unísono, más para
dejar de evitar el silencio que por genuino interés. - Yo lo sigo a Fontán en
todas sus películas. Me encanta, me encanta. Una vez logré hablar con él. Pero
esta película, no sé, ¿a ustedes les gustó?
- Bueno, no podría decir que me gustó
-respondí; y éramos como tres mujeres al borde de un río, vacilantes, desconcertadas.-.
“Gustar” no es la palabra, coincidimos.
Hablamos del ritmo causado entre imágenes y sonido ambiental, de la ausencia
absoluta de diálogo, de texturas, sensorialidad y disrruptivas relaciones de
causa y efecto. Hablamos de su espacio-tiempo inmaduro o demasiado cercano al
origen o preñado de su propia prematurez
y del alerta que significaba entrar en la dimensión de inminencia en que
la película anclaba.
2- Dos semanas después de “El rostro”,
comienzo a leer “Los desarzonados”, de Pascal Quignard. (“Desarzonar”,
según el diccionario de la RAE,
significa “hacer violentamente que el jinete salga de la silla”. “Désarçonner”,
en sentido figurado, también se usa familiarmente en francés con el significado
de “confundir, desconcertar”. Nota del traductor).
“Todo espectáculo (toda vida) - dice
Quignard-se funda en las dos escenas que faltan (la escena que le falta al que
nace de ella y la escena que le va a faltar al que desaparece de ella)”. Y agrega: “La vida no conoce el “texto
original” de la muerte. Ignora el ‘texto definitivo’ en que se vierte.”
Habría, pues, según lo antedicho, dos escenas
que faltan en el texto de nuestra vida, la imagen (faltante) del origen y la
imagen (faltante) del fin. Entre una y otra, estaría el ensayo perpetuo de
vivir durante el cual, “hay que volver a pasar por la situación sin
antecedentes” (la escena del fin de la que nunca tendremos experiencia).
3- A la luz de la lectura del libro de
Quignard, “El rostro” se me aparece
justamente como aquel espacio-tiempo del ensayo de la vida, donde lo que se
muestra en el film es la re-incidencia de la falta en las escenas del origen y
del fin, escenas cruciales que a los vivientes hablantes nos estarán para
siempre vedadas. Y en ese reincidir continuo donde la vida de cada uno coincide
violentamente o se aparta (violentamente) de la vida de los otros, adviene la
amalgama de rostros que retornan para ser olvidados y retomados y otra vez
perdidos, “más allá del tiempo, más allá de los lugares, más allá de la vida de
los vivos, más allá de la muerte de los muertos” -escribe Quignard-. “El rostro”,
ese agalma, (*) va encarnando cada vez en rasgos completamente nuevos; rasgos
capaces de convocar tanto el dolor como la alegría o el horror; rasgos que sólo
podríamos llegar a asir en las arenas movedizas del deseo.
4- “El rostro”, la película, es hoy para mí, la audaz y casi inconcebible representación del espacio -tiempo del ser,
esa bruma que cierne sobre nosotros la dimensión de una lengua verdadera cuya
palabra nos toca pronunciar en lo íntimo a cada uno de los espectadores, aquéllos que, estando aún
con vida, hemos de pasar por el nacimiento una y otra vez hasta alcanzar lo que
por convención (de la vida, de lo relatos) denominamos “fin”.
Privados de la memoria del suceso que
provocó nuestro nacimiento y privados asimismo del saber o experiencia de la
propia muerte, siempre a merced de nuestra copiosa imaginación, ensayamos el
guión personal de nuestra supervivencia.
He
ahí el desafío que esta película nos ofrece: ponernos ante los ojos durante
una hora reloj, el relámpago de la vida: “pruebas, impresiones, esbozos,
borradores, comienzos manuscritos”, sin principio ni fin.
(*)
Agalma (Lacan): Brillo fálico del objeto a, donde lo deseable se define no como
fin del deseo sino como causa del deseo.
Alicia
Silva Rey
en“Agenda
del Sur”, Mayo 2014
jueves, 17 de abril de 2014
Fontán, premiado como director en el Bafici
Gustavo Fontán fue reconocido como “Mejor Director de
la Competencia Argentina”, en la decimosexta edición del Festival de
Cine de Buenos Aires (BAFICI), en el que compitió con “El Rostro”.
Entre los galardones que se destacan aparece el recibido por Gustavo Fontán, que fue elegido mejor Director de la Competencia Argentina por "El rostro", mientras que "Carta a un padre", de Edgardo Cozarinsky, recibió una Mención Especial del Jurado en la misma sección.
La coproducción entre Argentina, Suecia y Dinamarca "El escarabajo de oro", de Alejo Moguillansky y Fia-StinaSandlund, se alzó con el premio a la Mejor Película de la Competencia Argentina del 16to Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires (Bafici), que concluirá hoy sus proyecciones.
Por su parte, "Fifi Howls From Happines", de la iraní Mitra Farahani, se alzó con el lauro a la Mejor Película de la Competencia Internacional. Los premios de esta decimosexta edición del Bafici, que arrancó el pasado 2 de abril, fueron anunciados este mediodía en una conferencia de prensa realizada en el Centro Cultural Recoleta.
En la sección Vanguardia y Género, "Living Stars", de los argentinos Mariano Cohn y Gastón Duprart, recibió una Mencion Especial; y en la Selección Oficial Internacional, el filme "Mauro", del argentino Hernán Roselli, mereció una Mención Especial.
El cineasta banfileño y docente de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ) había explicado a Info Región que el film fue rodado en una isla del Río Paraná al norte de la provincia de Entre Ríos. “Esta situación de riesgo, de inestabilidad del espacio y los pobladores nos permitieron pensar una idea, que es una idea sencilla, y explorarla: Un hombre que regresa a su lugar natal donde ya no hay nada a encontrarse con sus muertos”, contó el director de cine y teatro, cuando “El Rostro” iba a exhibirse en el Festival de Cine de Roma.
Entre los galardones que se destacan aparece el recibido por Gustavo Fontán, que fue elegido mejor Director de la Competencia Argentina por "El rostro", mientras que "Carta a un padre", de Edgardo Cozarinsky, recibió una Mención Especial del Jurado en la misma sección.
La coproducción entre Argentina, Suecia y Dinamarca "El escarabajo de oro", de Alejo Moguillansky y Fia-StinaSandlund, se alzó con el premio a la Mejor Película de la Competencia Argentina del 16to Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires (Bafici), que concluirá hoy sus proyecciones.
Por su parte, "Fifi Howls From Happines", de la iraní Mitra Farahani, se alzó con el lauro a la Mejor Película de la Competencia Internacional. Los premios de esta decimosexta edición del Bafici, que arrancó el pasado 2 de abril, fueron anunciados este mediodía en una conferencia de prensa realizada en el Centro Cultural Recoleta.
En la sección Vanguardia y Género, "Living Stars", de los argentinos Mariano Cohn y Gastón Duprart, recibió una Mencion Especial; y en la Selección Oficial Internacional, el filme "Mauro", del argentino Hernán Roselli, mereció una Mención Especial.
El cineasta banfileño y docente de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ) había explicado a Info Región que el film fue rodado en una isla del Río Paraná al norte de la provincia de Entre Ríos. “Esta situación de riesgo, de inestabilidad del espacio y los pobladores nos permitieron pensar una idea, que es una idea sencilla, y explorarla: Un hombre que regresa a su lugar natal donde ya no hay nada a encontrarse con sus muertos”, contó el director de cine y teatro, cuando “El Rostro” iba a exhibirse en el Festival de Cine de Roma.
Fuente: http://www.inforegion.com.ar/noticia/82966/fontan-premiado-como-director-en-el-bafici
* Nota correspondiente a la publicación del día 13 de Abril de 2014
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