jueves, 1 de enero de 2009

Una carta muy especial

Queridos amigos, feliz año nuevo!

A todos!... A los que han sido consecuentes visitantes durante estos 2 años de vida del Blog, como a aquellos que lo hacen por vez primera.

Entre todos estos amigos que nos han honrado con sus saludos, elogios y críticas, llamó mi atención una carta, que recibí hace muy poco tiempo. Era hermosa, conmovedora... Y se me orcurrió que debía estar en el Blog.

Le pedí autorización a su autora, y me la concedió. Su nombre, María Elizabeth Wester.

Gracias, Eli...

Gustavo


LA CARTA DE ELI

Hola Gustavo, no se si recuerdes que me comunique contigo preguntándote sobre la posibilidad de reunirme con tu película El Árbol. En este sentido tu actitud generosa me llevó a Juan José y él hizo posible no sólo El Árbol sino su película sobre Juanele y la Orilla que se Abisma.

Fue importante el impacto de las imágenes vistas en La Orilla…, eso me llevó a contactarme; ahora habiendo visto El Árbol, siento la necesidad de comunicarme con vos para contarte un nuevo impacto, un nuevo disfrute, en esas imágenes que tanto te describen, que tanto hablan de vos sin nombrarte.

El inicio de la película con Primavera del 2004, me sitúa de lleno en un momento, hablo de cronología, que tuve un aneurisma, esa misma primavera del 2004.

La gravedad del cuadro clínico era de muerte, igual que El Árbol, esa línea sutil y transparente entre la vida y la muerte, entre la esperanza y la tragedia.
La fisura en la arteria en el cerebro determinó entre otras causas y azares, una intervención que hicieron médicos especialistas en imágenes, que al poco tiempo de curada me dijeron: ”pensar que de vos teníamos tan pocas imágenes…”

Estas palabras cobraron desde entonces para mí una relevancia significativa que se tradujeron y se enlazaron, en algún otro momento de la historia, con tus imágenes de la Orilla y luego El Árbol aunque repito, con una cronología no ordenada.

Este relato excesivo para mi práctica literaria, que es ninguna, tiene como única intención compartir con vos mi agradecimiento y especial valoración por tus obras, tus creaciones, tu manera de hablar con imágenes, imágenes que para mí se traducen en poesía, en algo muy disfrutable, en vida!!.

Disculpa la extensión, gracias por haberlo posibilitado

sábado, 20 de diciembre de 2008

La orilla viaja a Pamplona

Una nueva alegría para el grupo de trabajo de La orilla.

"La orilla que se abisma" ha sido seleccionada para participar de la Sección Oficial del V Festival Internacional de Cine Documental de Navarra “Punto de Vista”, que se celebrará en Pamplona del 13 al 21 de febrero de 2009.

En breve, por este medio, comunicaremos la fecha y hora exacta de proyección de la película.

La orilla ha sido elegida junto con otras 25 obras, de un total de 603.

Un abrazo.

Gustavo

sábado, 6 de diciembre de 2008

Nuevo proyecto: La madre

Hola, amigos.

Cerca de fin de año quiero contarles del nuevo proyecto: se llama La madre.

El equipo es el mismo con el que hicimos El árbol: DIEGO POLERI, en la cámara y fotografía, JAVIER FARINA, en el sonido, MARCOS PASTOR, en el montaje. La película cuenta con las actuaciones de GLORIA STINGO, FEDERICO FONTÁN y MARISOL MARTINEZ.
Hace casi dos años que empezamos con el proyecto, explorando y profundizando cosas que nos interesan.

Por hoy les cuento su sinopsis y les hago llegar un par de fotos:

Sonia (45) y Jonatan (18), madre e hijo, comparten la casa: territorio para el dolor de la madre, espacio para la huída del hijo.

El marido está ausente, se ha ido, y los intentos por encontrarlo no conducen a nada.

El hijo se irá en cualquier momento.
La angustia empaña las horas, moldea la percepción de la madre.
Sonia bebe, se emborracha, cuenta sueños extraños y realiza acciones peligrosas.
Jonatan se siente responsable. Cuida de ella.
Si los episodios se repiten, si la madre se vuelve cada vez más frágil y vulnerable.
¿Podrá el hijo marcharse?

Saludos a todos y gracias por los mensajes.

Gustavo

sábado, 22 de noviembre de 2008

Novedades desde Ecuador...

"La orilla que se abisma" fue galardonada con los premios al "Mejor Director" y "Mejor Fotografía" (Luis Cámara), en la 7ma. Edición del Festival Internacional de Cine de Cuenca, en Ecuador.

Felicitaciones a todos los que hicieron posible esta gran alegría.

Gustavo.

martes, 11 de noviembre de 2008

La orilla viaja al Festival Internacional de Cine de Cuenca (FICC)

La orilla que se abisma viajará a Cuenca, Ecuador, en el marco de la Séptima Edición del Festival Interncional de Cine (FICC), que se desarrollará entre el 13 y el 20 de noviembre.

El festival es organizado por la Corporación Ecuatoriana de Artes Cinematográficas con el aval del Ministerio de Educación, el Ministerio de Cultura, y la Universidad de Cuenca, junto al apoyo de varias instituciones públicas y entidades privadas.

El Festival cuenta con las siguientes secciones:

* Competencia Oficial de Largometrajes
* La Música y el Cine
* Visión Latinoamérica
* Retrospectiva
* Los premios otorgados por el festival son para:
* Mejor Película
* Mejor Director
* Mejor Actuación
* Mejor Guión
* Mejor Fotografía
* Premio del Público
"La orilla..." participará de la Competencia Oficial.

viernes, 24 de octubre de 2008

La orilla que se abisma, en la SEA

Están todos invitados. Los esperamos...

Gustavo.

sábado, 11 de octubre de 2008

La orilla que se abisma, por Román Cárdenas

Sí, estamos todos cansados y nos olvidamos demasiado del oro del otoño. Acaso la revolución consista en lo que el hombre por siglos ha estado postergando: la necesidad del verdadero descanso, el que permite ver como crecen, día a día, las florcitas salvajes.

- Juan L. Ortiz -

Riesgo, humildad, poesía, sensorialidad, evocación, misterio… son parte de los enormes atributos de “La Orilla que se Abisma”. Uno intuye desde el inicio del film la descomunal sensibilidad de Gustavo Fontán, ya desde el momento mismo de su empresa.

No es un documental sobre la vida del genial poeta entrerriano; tampoco una ficción radical basada en su vida y obra. Es mucho más y mucho menos que eso: un diálogo. Diálogo de formas, sin palabras; una consumación basada en la pesquisa: una confirmación; dos universos que, desde la autonomía de su arte, se aúnan, se besan y se entretejen.

El calor y el olor de la siesta litoraleña, un gato en un patio que, como tantos, no tiene límites definidos sino una circunspección regida por una maleza domada, más baja, que alguien, en el pasado ya, alguna vez desmalezó y que termina sobre los árboles que dan a la suave barranca, silvestre y mansa que da a su vez a la costa (la orilla) con su pequeño pero infaltable cinturón de arena que muere y renace (que se abisma) sobre el Río Paraná.

Una canoa que se hamaca sobre la luz frágil que el río en su reflejo devuelve al sol, guarda en su interior un par de remos para nadie. El sonido es el ruidoso silencio de la vegetación arcaica, que invade de a poco y en el que junto a la imagen sin saberlo aún vamos penetrando para llegar a la esencia misma de las cosas.

Y ahí aparece Ortiz, en espíritu. Acaso la genialidad de “La Orilla que se Abisma” sea este diálogo consumado. Un diálogo con las formas fantasmales de los árboles fuera de foco y una casa que emula la presencia de Ortiz valiéndose de recursos tan inteligentes como netamente cinematográficos. Un material de archivo, en super 8, se suma a la conversación como vestigio de alguien que tuvo similares móviles.

Fontán propone un diálogo de preguntas sin respuestas, quizás porque la Orilla se abisma en el misterio, ese mismo misterio que para Ortiz es fundamento y elemento de la verdadera revolución del hombre. Y si estamos todos un poco cansados y nos olvidamos demasiado del oro del otoño la anulación de todo canon clásico de representación hará que el cine renazca en su máximo esplendor, demostrando no sólo el tino y la valentía de un cineasta coherente y concreto, ni la vigencia y premonición de un poeta fiel a sus principios sino, y sobretodo, la confirmación de que el cine pequeño y autónomo es el Cine en mayúsculas; aquel que no reconoce aún sus propios límites sino que, lejos de eso, en sus orillas se abisma cada vez más rumbo al misterio.

Román Cárdenas

domingo, 21 de septiembre de 2008

Rosario, nueva escala...

"La orilla.... " llega a Rosario. Se proyectará en el Museo del Diario La Capital, el miércoles 24, el sábado 27 y el domingo 28 de septiembre próximos.

Al cierre de la proyección del día sábado, Fontán coordinará un debate con el público.

Nos vemos pronto!

domingo, 14 de septiembre de 2008

Las puertas de la percepción

DIARIO "LA VOZ DEL INTERIOR" - CRITICA

AUTOR: ROGER ALAN KOZA

CALIFICACION: **** (Muy buena)

LAS PUERTAS DE LA PERCEPCIÓN

El árbol fue una película notable y su director parecía un solitario en un ecosistema desentendido de cualquier búsqueda poética en el cine. La orilla que se abisma confirma la belleza de su radical singularidad, y las posibilidades del cine cuando éste va más allá de la dictadura del relato.

Proscripta de la cotidianidad, depreciada por su carácter antipragmático y no lucrativo, o, todavía más escandaloso, apropiada para exaltar lo kitsch de lo que se codifica como bello en nuestra sociedad del espectáculo, la poesía es un género fantasmal, en vías de extinción, aunque es posible que sin ella nuestro modo de habitar el mundo sería brutalmente indolente, casi inhumano.

La nueva película de Gustavo Fontán es un riguroso ensayo poético sobre la obra del poeta entrerriano Juan Laurentino Ortiz (1896-1978), más conocido como Juanele. No se trata de una evocación atroz como se hiciera en algún momento con Oliveiro Girondo en nuestro cine, o de un cuento ingenuo sobre algún momento en la vida del poeta, como se hizo con Neruda.

Fontán elige el camino menos transitado: traducir una experiencia verbal en imágenes, es decir, transfigurar los versos en planos. La aventura estética de Fontán consiste en mostrar lo poético y dejar de nombrarlo. Su película es un viaje perceptivo precedido de la palabra de Ortiz, aunque ésta está prácticamente ausente, excepto por dos placas con fragmentos de poesía y la voz de Juanele recitando un poema en el epílogo.

“Acaso la revolución consista en lo que el hombre por siglos ha estado postergando: la necesidad del verdadero descanso, el que permite ver cómo crecen, día a día, las florcitas salvajes”. Éste es el punto de partida, sentencia engañosamente candorosa, y que Fontán habrá de materializar plano tras plano hasta el final. En efecto, se trata de purgar la mirada de la saturación indiscreta de lo audiovisual masivo y publicitario que no permite ver. Así, la cámara de Fontán deviene en un préstamo de ojos, con los que se habrá de ver un mundo, el nuestro, el de Juanele, uno poblado por gatos, hojas, tormentas, lluvias, ríos, cielos, hombres que pescan y navegan con sus botes en la bruma, pero vistos como si éstos estuviesen brotando desde las rimas de Ortiz.

En un contexto en el que el cine narrativo domina y subyuga, la apuesta por un cine concebido como una experiencia sensorial y poética conlleva un gesto de desobediencia bienvenida. No son muchos los partisanos de un cine poético. Kiarostami en Cinco, Sokurov en Madre e hijo han demostrado que el cine puede intentar registrar el acontecimiento, el mundo en su devenir, sin el capricho tan humano de imponer un relato allí en donde sólo hay instantes salvajes despojados del orden del discurso.

Aquí, Fontán opta por un paulatino extrañamiento del registro: planos medios y generales de la naturaleza van perdiendo su nitidez a través de una doble operación formal: primero, el desenfoque: las formas de la naturaleza pierden sus contornos; después, los fundidos encadenados: las imágenes se yuxtaponen, procedimiento que llega a ser sublime cuando el cielo se refleja en el río y la sobreimposición de planos transforma la naturaleza en arte.
El filósofo Oscar del Barco ha sugerido que la poesía de Juanele es una teofanía real, y Fontán así parece percibir el encuentro del lenguaje poético con el mundo. El Litoral es Juanele, el río es él. Nadarlo es casi un imperativo fisiológico.

NOTA: Esta crítica fue publicada por el diario La Voz del Interior de la provincia de Córdoba.

lunes, 1 de septiembre de 2008

Se repone La orilla en el Tita...


A la novedad publicada hace un par de días, se suma otra. "La orilla..." vuelve!.

Estará en el Tita Merello -Suipacha 442, Capital- los días 8, 9 y 10 de septiembre, y luego una semana completa, entre el 11 y el 17 de septiembre.

Para los que no la alcanzaron a ver, y para quienes gusten una segunda vuelta... Están todos invitados! Nos vemos...

Gustavo